Aveces la vida no es como queremos

Pensamientos de madrugada

Hay momentos en la vida en los cuales sentimos que no podemos avanzar. Sentimos como si todo estuviera oscuro. Sentimos frío, soledad, angustia... Pensamos que no hay forma de seguir. Casi como si nuestros pies estuvieran clavados al suelo o como si el viento en contra fuera tan fuerte, que no nos permite avanzar. En esos momentos, debemos darnos el espacio de sentir, de llorar si es necesario. Algunas veces en la vida es necesario detenerse y darse un espacio para analizar las situaciones y dificultades y dar espacio a los sentimientos. Sacar todo lo que nos pesa adentro, todo aquello que sentimos que nos ahoga. Puede que pensemos, ¿por qué me pasa esto a mí?, y es importante que esa pregunta, poco a poco la transformemos en un: ¿para qué me pasa esto a mí? Es cierto que el camino se vuelve difícil, pero somos fuertes y cuando necesitamos ese empujón, podemos mirar a nuestro lado. Es en estos momentos en los cuales nos damos cuenta de quienes realmente están allí, apoyándonos. Quienes nos motivan a seguir adelante y a no rendirnos. A veces la vida no es como queremos, pero en el momento en que encontramos esa luz de esperanza, no queda más que avanzar con todas nuestras fuerzas. Porque cuando al fin vemos de nuevo esa luz, ya no hay más frío, ya no hay más soledad y en ese momento tenemos la certeza de que somos más fuertes que antes. Las experiencias malas, aunque en su momento duelan, debemos de utilizarlas de impulso. Para que cuando estemos en el lugar donde sentimos paz y felicidad, veamos hacia atrás y tengamos claro que esa oscuridad que nos rodeó alguna vez y ese dolor que sentimos, solo nos fortaleció.